Antes y después del luminoso piso en el eixample barcelonés

Recuerdo la primera vez que visité este piso en Barcelona. Estaba embarazada de ocho meses de Blanca y eran las vacaciones de Navidad de los niños en el cole. La peque de la casa tenía a una amiga en casa jugando y tomando medidas me encontré con los regalos de Reyes 🙈. Pero no vengo para contaros esto, sino para explicaros cómo ha sido de importante el cambio que hemos hecho en esta reforma integral. Ha pasado de ser una casa a ser un hogar. 

 

El piso tenía tres habitaciones, la de matrimonio con mucho espacio desaprovechado y sin salida directa al exterior, no tenía ventana propia para poder ventilar. La cocina estaba en un pequeño espacio que además compartía con la lavadora, y que no tenía espacio para poder tener la separación de residuos correctamente, además de una caldera a la vista y un fregadero redondo en una esquina. 

 

El baño era pequeño aunque bien aprovechado, y estaba situado en la galería, como se hacía antes. Los baños fuera. La zona de comedor y salón era contigua a la galería, que se aprovechaba para jugar y tender la ropa. El salón comedor era estrecho y alargado pero tenía una gran potente entrada de luz que le llegaba des de la galería. 

 

 

Si algo teníamos claro es que la entrada de luz tenía que aprovecharse y poder hacerla entrar en todo un espacio de zona común de día. Haríamos una zona para las habitaciones que fuera de noche, y aumentaríamos la capacidad de almacenaje para las cosas de diario: chaquetas, zapatos, bolsas, mochilas,…  Todo tendría su espacio específico, e incluso haríamos un lavadero separado de la cocina. 

 

Y así lo hicimo, crreamos una zona de día y una de noche. La zona de día disfrutaba de una inmensa cantidad de luz porqué decidimos derribar la antigua fachada que ya formaba parte del interior del edificio por ese momento. El baño se transformó en lavadero, la cocina en baño, la habitación de matrimonio en cocina abierta al salón y el resto lo dividimos para las tres habitaciones, una con cada ventana al exterior. 

 

Al tener un pasillo largo, no queríamos que las puertas marcaran mucho ritmo en él, así que diseñamos puertas hasta el techo y sin tapetas, para que así se vieran únicamente líneas oscuras. Todas las puertas son correderas para poder aprovechar al máximo el espacio y las habitaciones de los niños son gemelares por si algún día se quiere unificar el espacio y convertirlo en una única estancia. 

Así a groso modo, sin especificar en cada elemento, ha sido todo el gran cambio que ha convertido este piso en un hogar familiar donde disfrutar de estar juntos haciendo madalenas en la cocina mientras miras la tele, donde uno se tumba en el sofá y el otro trabaja des de la barra de la isla. Un gran espacio común invita a esto, a estar juntos y disfrutar del espacio. 

 Espero que esta reforma te guste tanto como a mi, porqué el cambio es tan brutal que me ha costado encontrarte las fotos similares del antes y después! 

Un abrazo y hasta pronto!

 

Cristina