5 cosas a tener en cuenta antes unir la cocina al salón

Unir la cocina al salón es una de las peticiones que más recibimos para nuestros proyectos de interiorismo. Y es que yo ¡soy super fan de ello! Siempre digo que ya están nuestras obligaciones del día a día para separarnos de la familia, que cuando llegamos a casa, ¡que no nos separen las paredes! Poder estar juntos realizando distintas tareas o las mismas, es algo genial y que crea un ambiente único de convivencia. Unos friegan los platos, otros se toman copa de vino, preparan la cena o el desayuno, unas ricas galletas o una tarta de zanahorias. Otros miran la tele o están tumbados en el sofá leyendo un libro. 

 

Abrir los espacios comunes me parece siempre una muy buena idea. No solo por lo que comentaba ahora, sino también por la amplitud de los espacios. Para sentirnos mejor, hacer entrar la luz natural al máximo, no sentirnos entre cuatro paredes encerrados. Sentir eso que es el hogar. 

Muchas de las veces que nos comentáis que queréis hacer un cambio así nos decís «sólo es tirar la pared». Y siempre os respondemos que no es solo tirar la pared. Que la pared es un desencadenante de otros elementos que se van a ver afectados. Así que, aquí te explicamos cuáles son:

 

 

1. No hay suelo debajo la pared

En construcción siempre se suelen hacer las paredes y a continuación se pavimentan los suelos, ya bien sean cerámicos o de parquet. Es por esto que, cuando quitemos la pared, debajo de ella no habrá pared, vamos a ver el hormigón. Así pues, deberemos tomar una decisión: ¿vamos a cambiar el suelo de toda la cocina haciendo que sea distinto al resto del espacio o aprovechamos para cambiarlo porqué ya tiene grietas o está dañado?

 

 

2. No hay techo encima la pared

Al igual que el revestimiento del suelo se instala a posterior de las paredes, pasa lo mismo con los techos. Si estamos frente a una cocina sin falso techo, deberemos, como mínimo, enyesar y pintar la parte de la pared que hemos derribado. Si por el contrario tiene falso techo en la cara de la cocina o del comedor, entonces deberemos pensar qué hacemos con ello, puesto que vamos a ver el espacio que queda entre el falso techo y lo que es el techo de verdad. Aquí viene el diseño y el ingenio para integrarlo todo. 

 

 

3. No hay pared al lado de la pared

SI no hay acabado debajo ni encima de la pared, tampoco lo habrá a los lados, dónde se une con otras paredes. Así que estos espacios también se van a ver afectados y deberemos estudiar cómo vamos a integrarlo ahora que ya no va a estar esa pared. 

 

 

4. Las instalaciones

¿Hay un radiador en ella? Deberemos moverlo a otro radiador o a otra zona de la misma estancia para no perder calorías y pasar frío en invierno. ¿Hay interruptores de encendido de las luces de la cocina? Deberemos pasarlos hacia otra pared que nos quede en el paso de entrar a la zona de la cocina, para que sea de fácil acceso cuando entramos y salimos de ella. ¿Hay una caja de instalaciones? Entonces habrá cableado que se tendrá que modificar y llevar hasta otra nueva situación. En ellas se realizan los empalmes eléctricos así que son puntos muy importantes. 

Si vas a aprovechar para cambiar la distribución, seguramente también querrás cambiar la iluminación, así que es otro elemento a estudiar y pensar bien.

 

5. El mobiliario

¿Vas a aprovechar el mobiliario existente porqué tienes una cocina de pared? ¿La vas a complementar con una isla como zona de apoyo? Es algo que debe estudiarse a fondo. Las dimensiones de pasos, en qué zona es mejor un elemento u otro por cómo están las instalaciones, si se cambian o no los electrodomésticos,… Esto va a ser lo que nos va a guiar para definir el mobiliario. Y ya no entramos en acabados, sino solo en distribución. 

 

Aquí te enseño un Stories de Instagram que grabé en una de nuestras visitas de obra, dónde podrás ver que no hay pared ni encima, ni debajo ni al lado de una pare cuando la derribamos.

 

 

Ya ves que no solo se trata de tirar una pared al suelo, si no que hay varios elementos que se van a ver afectados cuando ésta ya no esté. Es como tirar una pieza de dominó, que van cayendo otras. 

 

Espero haberte ayudado a ver qué posibilidades tienes en casa para abrir o no la cocina al salón y convertirlo en un nuevo espacio de convivencia familiar.

 

Un abrazo, ¡nos vemos pronto!

 

 

Cristina